Ya que hemos hablado de juegos de las chicas en profundidad, creo que también hay que prestar atención a los de los chicos. Aunque muchas veces todos acabábamos jugando con todo, nosotros tirábamos por otros juegos, casi siempre centrados en el deporte y la competición.
Muchos de los juegos a los que jugamos se basaban en coleccionables, entre los que por supuesto arrasaban los de panini. Cuando empezaba la temporada muy pocos se quedaban sin empezar una colección de jugadores, incluso algunos se atrevían con más. Algo peor eran esas colecciones cuando los cromos eran el regalo de un snak o gominola. Recuerdo una colección que hizo furor en mi colegio. eran cromos muy pequeños, en cada chicle venían tres, pero a todos nos entró la vena coleccionadora. Al final, descubrimos que había tres jugadores que casi nunca salían, y que muy pocos tenían. Las colecciones sin acabar y nosotros que habíamos batido el record de chicles a la vez en la boca (creo que alguno se atrevio con diez).
Otra de las fiebres de colección que más recuerdo son los tazos. Es cierto que parece un fenómeno reciente, con los pokémon que salieron hace dos o tres años, pero esta es la segunda oleada. Los tazos ya tuvieron su momento más álgido en los mediados de los noventa, fecha en la que consiguieron mucho más exito que ahora. Los snaks se comían a todas horas, ya no sólo por hambre, también por conseguir más tazos. Fue un auténtico negocio para los jefes de Matutano, ya que de la evolución hizo que hubiera super-tazos, mega-tazos, master-tazos, magic-tazos y muchos más que no llego a recordar, que se unieron al merchandaising de tiradores de tazos, fundas para guardarlos... En fín, que todos acabamos comiendo patatas fritas para luego cambiar y jugar con trocitos de plástico.
No me quiero alvidar los deportes, pieza básica de los juegos de un niño. Teniendo un balón, todo es posible. Recuerdo que con pocos años, siempre empezábamos jugando a fútbol y al final del recreo las manos eran imprescindibles para jugar.
Como se puede apreciar, los juegos no han cambiado mucho en lo masculino, pero cada época tiene rasgos que la hacen única.
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